Cuando tu bebé está en un rebozo recupera muchas de las sensaciones que tenía en el vientre materno, como tu calor, el vaivén y movimiento rítmico de tu andar, el latido de tu corazón y el sonido de tu voz.

También recibe otros beneficios importantes como son tus caricias, tu olor y el contacto físico contigo. Con esto tu bebé se siente amado, protegido, seguro y acompañado.

Esto ayudará a tu bebé a ser más tranquilo, sociable, que llora menos, duerme más y mejor, con más confianza y seguridad, ayudándolo a tener mejor autoestima.

Además el rebozo evita reflujo y cólicos al no estar el bebé acostado todo el tiempo.

Si tienes otro hijo el tener un rebozo te da la tranquilidad de que no vas a desatender a tu pequeño, ya que deja tus manos libres para sujetar su mano y realizar con el otras tareas.

A la mamá le ayuda a reducir la depresión postparto.

El rebozo es sumamente cómodo, no lastima tu espalda como un canguro, se acomoda en múltiples posiciones, y te durará años.

Incluye instructivo y una bolsa pañalera.